jueves, 11 de junio de 2009

La relación entre el suicidio y la ley

En muchos países del mundo si un suicidio puede ser evitado por otra persona se considera que este acto de evitar el suicidio es algo que puede y debe hacerse ya que el dejar suicidarse a otra persona podría considerarse como un caso de no asistencia a persona en peligro, lo cual constituye un delito en diversas legislaciones, ya que por ejemplo un intento de suicidio puede deberse a un estado de locura transitorio, a un estado depresivo muy grave o a otras situaciones análogas que puede presentar una determinada persona. En España, según la ley orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal se puede comprobar como concretamente en el Libro II (Delitos y sus penas) del Código penal se hace alusión directa al suicidio y a los delitos que este puede conllevar para otras personas en este país.

Se puede llegar a la conclusión de que a la hora de relacionar el suicidio con la ley lo más habitual es que aparezcan en escena “segundas personas” que pueden estar íntimamente relacionadas con los suicidios y que como ya se ha comentado pueden ser declaradas como culpables de un delito por la ley de un país concreto. Estas “segundas personas” que en ocasiones colaboran con el suicidio de una persona son las principales protagonistas del llamado suicidio asistido, puesto que son las responsables directas de asistir al suicidio de una persona. Aunque hay diferentes maneras de ayudar al suicidio de otro posiblemente la forma más habitual y la más polémica de suicidio asistido es el de la eutanasia. La eutanasia según la RAE (Real Academia de la Lengua Española) es la “acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él”. El caso más conocido y por tanto, que más controversia ha levantado en España es el de Ramón Sampedro, un gallego que tras un accidente se quedó tetrapléjico de por vida, postrado en una cama sin sentir absolutamente nada en todas las partes de su cuerpo. Tras un largo tiempo acostado en una cama de la que no podía moverse, Ramón Sampedro decidió morir y pidió ayuda a su familia. Esto generó en España un intenso debate acerca de la legalidad y de la moralidad de la eutanasia. En medio de este debate, un familiar cercano a Ramón le proporcionó un vaso con cianuro, el veneno con el que éste acabó definitivamente con su vida.

Es cierto que la eutanasia es un tema capaz de generar grandes debates en casi todos los rincones del planeta y es por ello mismo que no todas las leyes son iguales y hay países en los que ayudar a morir a otra persona es un acto legal. Es el caso de Estados Unidos, un país en donde el suicidio asistido ha ido aumentando y se ha ido extendiendo desde 1996. Fue exactamente el 6 de marzo de l996 cuando el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de San Francisco, California, rechazó una ley del Estado de Washington que prohibía el suicidio asistido llevado a cabo por médicos, convirtiéndose así en el primer tribunal del país que le otorgaba a adultos mortalmente enfermos y "mentalmente competentes", el "derecho constitucional" a pedir "ayuda médica" para suicidarse. Esta decisión no afectó solamente a California y Washington, sino también a otros siete estados más sobre los cuales el citado tribunal tiene jurisdicción.

Las reacciones en contra de esta decisión no se hicieron esperar y el Cardenal Bernard F. Law de Boston –presidente del Comité pro vida de la Conferencia de Obispos de los EEUU- manifestó que “esta ley allana el camino para que se implemente la cultura de la muerte”. Esta decisión también fue criticada duramente por el presidente de la American Medical Association's Task Force on Quality Care at the End of Life (la Fuerza de Trabajo de Cuidados Médicos al final de la Vida de la Asociación Médica de EE.UU.), el Dr. Thomas Reardon, quien declaró que dicha legislación "es fundamentalmente incompatible con la ética y la función del médico de brindar cuidados y de curar". Y añadió también que al contrario de lo que expresa el tribunal "el médico que causa intencionalmente la muerte de un paciente ha faltado a la ética". Llega a haber incluso otras opiniones como las que relacionan el tema del suicidio asistido con del aborto. Tal es el caso de Adolfo J. Castañeda que afirmó que “la legalización del aborto ha traído (a Estados Unidos) también el infanticidio y la eutanasia”.

En el lado contrario están aquellos que defienden la eutanasia y que en el país norteamericano tienen al doctor Jack Kevorkian como su máximo exponente. Este doctor, al cual algunas personas han asignado el sobrenombre de “el doctor de la muerte”, ha ayudado a suicidarse a más de un centenar de personas desde que se aprobó la ley que hacía legal el suicidio asistido en EEUU. Y es que el citado doctor fue exonerado por un tribunal del Estado de Michigan dos días después de que se aprobara la ley a favor del suicidio asistido de dos cargos de suicidio asistido que habían sido presentados contra él en el año 1993. Es por ello que muchos de los que están en contra del suicidio asistido ven a este doctor como un necrófilo.

Pero ni el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de San Francisco fue el primero en aprobar una ley a favor de la eutanasia en Estados Unidos…ni el último. Fue el 8 de noviembre de l994 el día en el que los habitantes del Estado de Oregón aprobaron, por votación de 51% a 49%, la primera ley en favor de la eutanasia en la historia y en todo el mundo. La ley permitió a los médicos a partir de entonces –aunque obviamente sólo en el estado de Oregón- recetarles fármacos letales a los pacientes desahuciados que se esperaba que tuvieran menos de seis meses de vida, para que pudieran suicidarse. Dichos pacientes debían expresar por escrito su deseo de que le administraran este fármaco que les ayudara a morir.

Institucionalmente, en el lado opuesto al de los grupos en pro de la eutanasia y del suicidio asistido se encuentra entre otras, la Iglesia Católica. Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María, una de las asociaciones españolas ligadas a la Iglesia considera que “el suicidio viola el derecho de Dios quien es el dueño exclusivo de la vida humana”. Para esta agrupación el suicidio es un pecado porque la vida es un don ofrecido a los humanos por Dios para ser aprovechado y “sólo Dios puede dar y quitar la vida”. En relación a esto, el filosofo San Agustín escribió que “no es lícito matar a otro, aunque éste lo pida y lo quiera y no pueda ya vivir... para librar, con un golpe, el alma de aquellos dolores, que luchaban con las ligaduras del cuerpo y (de los cuales el enfermo) quería desasirse”. Así pues, cabe destacar que legalmente al igual que popularmente nos encontramos con dos posturas enfrentadas entre sí: la de los países que sí que están de acuerdo en permitir el suicidio asistido (como Holanda y algunos estados de los Estados Unidos) y la de los países que consideran este suicidio como un delito, tal y como hemos visto arriba con el caso de España.

Pero no todas las leyes están centradas en el suicidio asistido. El alarmante aumento del llamado cibersuicidio –un fenómeno reciente del que nos ocuparemos posteriormente- sobre todo en Japón, ha provocado que este país haya tenido que crear leyes para luchar contra esta “plaga” que ha destruido miles de hogares en el país del sol naciente.



Han aumentado los suicidios colectivos.692918

Según una noticia publicada por la agencia EFE, “el Parlamento nipón aprobó una ley básica que pretende afrontar con medidas estatales y locales la oleada de suicidios de 100 mil personas al año que hace de Japón el país con la mayor tasa de este tipo de muertes del mundo industrializado, según cifras de la Organización mundial de la salud (OMS). La nueva normativa refleja la alarma social desatada en Japón tras el vertiginoso aumento de determinados tipos de suicidios, como los llamados "pactos de la muerte" por internet, en los que varias personas se ponen de acuerdo para morir juntas”.

Esta nueva norma solicita a los gobiernos locales que trabajen codo con codo con el Estado para aplicar las medidas preventivas necesarias en el sistema educativo, en los puestos de trabajo y en otros sectores de la sociedad nipona.

Además, se intentarán llevar a cabo nuevas investigaciones y estudios sobre la prevención de los suicidios. Otro de los objetivos que persigue esta nueva ley es incrementar las oficinas de atención psicológica y médica, para que de esta manera sea más fácil promover la asistencia necesaria a los supervivientes y a los familiares de personas que en un momento dado decidieron acabar con su propia vida.

De momento son los países orientales los más afectados y los que más medidas están tomando contra este nuevo tipo de suicidio, ya que además de Japón, el Gobierno de Corea del Sur –un país cuyas estadísticas se acercan peligrosamente a las que ofrece su vecino japonés- prohibió en el año 2005 que los portales de Internet usen las palabras “suicidio” y “muerte” en los nombres de los blogs. Desde entonces, la comisión de seguridad de Internet del país surcoreano ha ordenado eliminar un importante número de chats, de blogs y de anuncios que incitaban al suicidio.

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